jueves, 29 de enero de 2009

UNA MAQUINA DE CORRER

29 de Enero de 2.009, es decir, hoy, esa es la fecha en la que he conocido personalmente a una persona de la que llevo hablando a mi familia, a mis amigos y a mis compañeros de trabajo durante los últimos meses. Cuando les digo Emilio....ponen cara rara, pero cuando digo “que si....el de sables”, reaccionan y saben de quién les hablo.
Desde que a finales de Noviembre descubrí su proyecto solidario para ir al Maratón de Sables, todos los días sigo su blog, y me quito el sombrero ante lo que hace diariamente.
Pues nada...aprovechando que hoy tenía que entrenar 18 kilómetros y no me daba tiempo a ir a casa para hacerlos y volver a trabajar, por lo que le pregunté a principios de semana si podíamos quedar el jueves en el Retiro, la respuesta, afirmativa como no podía ser de otra manera.
No se a que ritmo hemos entrenado, ni que pulsaciones he llevado, porque “afortunadamente” se me ha olvidado el reloj del pulsometro en casa, pero mejor, porque nada mas quedar con él hemos empezado a rodar “ligeritos”. Para él, seguro que era un suave trotar, pero para mí era algo más, además, yo nunca o casi nunca hablo cuando voy corriendo, pero hoy ha sido imposible, ni quería ni podía estar callado, eran muchas preguntas las que le tenía que hacer.

Para quienes corremos habitualmente, un tío como EMILIO es algo fuera de lo normal, lo que hace algo admirable, y si le sumas el proyecto solidario que esta llevando a cabo, pues mucho más. Entrenar seis o siete días por semana demuestra una capacidad de sacrificio y sufrimiento enorme, sobre todo psicológico, aunque el físico no es menor.
En cuanto a mí, me duele todo, me ponga como me ponga o esté donde esté, sé que hasta que no llegue el viernes voy a seguir “jodido”, menos mal que mañana descanso.
Un placer, Emilio y espero que nos veamos en Sevilla.

1 comentario:

250km solidarios 2009 dijo...

Ha sido un verdadero placer rodar contigo hoy. Además tal y como vas rompes tu marca en Sevilla sin duda. Espero que sea el primer rodaje de muchos.

Y de máquina nada, solo un poco más pirado, jejeje.

Un abrazo Iván