martes, 27 de abril de 2010

jueves, 22 de abril de 2010

miércoles, 21 de abril de 2010

DIA 1




MARATHON DES SABLES 2010


Hace ya nueve días que he vuelto de Sables.

Estando allí repetí varias veces, --os aseguro que más de diez-- que ni loco me volvían a ver en esa carrera, que ni loco volvía a correr en ese desierto, que ni loco....!!!. Iluso, hoy volvería con los ojos cerrados.

Sables es una carrera que te quita algo pero te da mucho, que se te mete dentro, creo que muchos de los que la hemos corrido saben a que me refiero. Yo no tengo mucha experiencia en carreras por etapas, de hecho es la primera que hago, pero esta carrera te aporta y te da tanto que es difícil escapar de ella, sus recuerdos, las vivencias y las experiencias que te quedan son tan profundas que espero y deseo que no se borren nunca.

Sables es una prueba deportiva, pero independientemente de su dureza, --que la tiene y mucha, sobre todo por la autosuficiencia y ya no por la distancia o por las temperaturas tan altas--, si tengo que destacar algo de Sables es su factor humano. Ya digo, no se si en otras carreras similares ocurre lo mismo, pero lo que yo he sentido allí con gente a la que apenas conoces no se puede explicar, tienes que estar allí para vivirlo.

A Oscar Almena no le conocí hasta el día de la etapa non-stop, casualmente llevaba la referencia de su dorsal (1024) porque mi amigo Goyo le vio entrenar en la Media Maratón de La Latina con la mochila y le entró, le comentó que LOS HURONES íbamos a Sables y me dio su referencia, su nombre y su dorsal, me dijo “busca a este tío que es majo y va a Sables”, poco más. Cuando llevábamos apenas tres kilómetros el día de la non-stop delante de mi apareció el dorsal 1024, y no nos separamos hasta 10 kilómetros de meta, pasamos la etapa juntos, lo que vivimos, lo que sufrimos, lo que lloramos lo tenemos dentro para siempre, a que si niño?????...Goyo se quedo corto cuando dijo que eras majo...!!!

Y luego que decir de la gente de la Jaima 47, de mis tres hurones Julio, Bernard y Richi y de la pedazo de carrera que se han marcado; de los pinteños Luz y Misael que han disfrutado como matrimonio de Sables de una manera envidiable demostrándose amor y valentía el uno al otro; y de Salva, que voy a decir de él, lo que hiciste el día del maratón no tiene nombre y me demostró la clase de luchador y de persona que eres, el puto amo!!!!!

Esta gente no tiene calificativos, o mejor dicho, si los tienen pero me los guardo para mí y para siempre.

El desierto es espectacular, a mí me ha parecido precioso, nunca imagine que fuese tan variado, con sus lagos salados secos, sus valles, sus montañas, sus ríos, sus cauces secos, sus extensiones pedregosas y sus dunas.

Sables es un sueño, un sueño que he hecho realidad, un reto alcanzado, y así lo siento cada vez que en casa veo la medalla de finisher, pero lo bonito de esto es que gracias a sueños como éstos he conocido durante éstos seis meses a gente maravillosa.